Territorio y Viñedos

EXCELENCIA. DESDE OTRO LUGAR.

Fontana se encuentra en una zona remota y todavía poco comprendida de Castilla, en el extremo septentrional de la Castilla-La Mancha vitivinícola. Aquí, entre la Alcarria Conquense y la Mancha Alta, el paisaje agrícola abierto comienza a elevarse hacia las tierras altas, más frías, y los pinares de Cuenca.

Es un territorio de límites y transiciones: de mayor altitud, más fresco y menos poblado que las llanuras situadas más al sur. Su altitud, los suelos calizos y el marcado contraste térmico entre el día y la noche crean las condiciones para una maduración más lenta y para obtener vinos con frescura, equilibrio y definición. Es Castilla, pero no la Mancha que la mayoría imagina.

Es fácil subestimar la escala de la región. Uclés se encuentra a unos 200 kilómetros al norte del corazón de La Mancha: aproximadamente la misma distancia que separa Rioja Alavesa de las regiones vitivinícolas de Aragón, por ejemplo. Castilla-La Mancha no constituye un territorio homogéneo y sus viñedos más septentrionales pertenecen a un paisaje y un clima muy distintos.

Aunque sigue estando en gran medida ausente de los relatos consolidados del vino español, este nunca ha sido un paisaje vacío. La ciudad romana de Segóbriga da testimonio de su importancia histórica, mientras que Uclés, antigua sede de la Orden de Santiago, dio nombre a la denominación de origen que Fontana contribuyó a crear. Su identidad, sin embargo, no encaja fácilmente en los límites administrativos modernos. Es un territorio vitivinícola diferenciado que solo ahora empieza a ser plenamente comprendido.

En el centro de nuestro trabajo se encuentra la finca de Fontana, unas 400 hectáreas formadas por los viñedos históricos de la familia Cantarero Morales y las sucesivas plantaciones realizadas durante las últimas cinco décadas. Sus colinas suaves, horizontes abiertos y extraordinario silencio le confieren una belleza salvaje y discreta.

En los viñedos se conservan cientos de encinas centenarias, casi todas con más de 300 años. Junto con las viñas, los olivos y la vegetación autóctona, forman una dehesa de encinas: un ecosistema castellano vivo, con flora y avifauna propias. Las encinas inspiraron también el nombre de Quercus, nuestro principal vino de finca.

Toda la finca cuenta con certificación ecológica, pero nuestra concepción de la sostenibilidad va mucho más allá. Durante décadas hemos trabajado para definir qué significa en la práctica una viticultura responsable: una gestión cuidadosa del agua, rendimientos viables, suelos sanos, viñedos resilientes y la preservación del ecosistema más amplio del que depende la agricultura.

Denominamos este enfoque Ecológico Plus. Combina el rigor de la agricultura ecológica certificada con una visión más amplia y exigente de la sostenibilidad ambiental y económica. Actualmente, esto incluye prácticas cada vez más regenerativas, una mayor atención a la vida y la estructura del suelo y decisiones de plantación orientadas a reducir el uso de agua y mejorar la resiliencia ante un clima cambiante.

La finca contiene viñedos de distintas edades, variedades y criterios de plantación. Las viñas históricas de Airén en vaso conviven con Verdejo, Sauvignon Blanc, Moscatel de Grano Menudo y una plantación experimental de Albariño. Estos viñedos han demostrado la especial aptitud de la finca para producir vinos blancos aromáticos de gran delicadeza, tensión y frescura.

El Tempranillo es la principal variedad tinta. Como variedad de maduración temprana, se adapta especialmente bien a esta zona de Castilla, más fresca y elevada, donde puede conservar definición y frescura. La complementan la Garnacha y la Syrah; esta última ha demostrado su capacidad para producir aquí vinos muy singulares y claramente marcados por el territorio. También contamos con plantaciones de Malbec y Touriga Nacional, variedad en la que vemos un potencial considerable.

Nuestra viticultura evoluciona constantemente. Trabajamos con plantaciones policlonales, recuperamos selecciones diversas de Garnacha, replanteamos las densidades de plantación y los sistemas de conducción y desarrollamos nuevas formas de cultivo en vaso destinadas a reducir el uso de agua y proteger las uvas de una exposición solar excesiva. Cada decisión responde a las condiciones del territorio, la realidad de un clima cambiante y el estilo de vino que queremos elaborar.

La finca de Fontana alberga las parcelas destinadas a nuestros vinos de finca y de parcela, pero nuestro trabajo se extiende mucho más allá de sus límites. Además, gestionamos otras 600 hectáreas en estrecha colaboración con viticultores con los que trabajamos desde hace muchos años y con otros viñedos asociados.

En total, Fontana trabaja con más de 1.000 hectáreas mediante una combinación de propiedad directa, gestión de viñedos y relaciones a largo plazo con viticultores: más de la mitad de las aproximadamente 1.700 hectáreas plantadas en la denominación de origen Uclés. Este grado de implicación nos proporciona un conocimiento excepcional del territorio y nos permite no solo elaborar vino en Uclés, sino también contribuir a definir su futuro vitícola.

Fontana
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